Ahora no sabrá que decir, se quedará mudo, me dará un beso al que responderé con frialdad, sí, ahora cometerá un error. En unos pocos meses estará tratando de olvidarme y de redefinirse, evitándome y usando esa típica indiferencia que tanto me enerva. Y así me absorberá hasta llegar a ese matiz de indecisión al que llego en algún momento de toda “relación”. Ahora soy imprevisible, inestable. Una combinación peligrosa. Quería recuperar el control sobre algo parecido a la vida que esperaba vivir, una vida convencional, normal a mi propio modo. Todo parecía haber llegado a su punto crítico. Y ya era hora de tachar otro nombre, uno más, uno menos; y de alcanzar el teléfono para llamar a cualquier persona que te conozca algo más.
lunes, 8 de febrero de 2010
emboscada del amor
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario