Mi corazón ya le pertenecía. Mi única luz de esperanza sería poder olvidar tan sólo diez días. Mi cabeza no dejaba de murmurarme que sería una aventura, un juego, nada más. Pero yo no llegaba a creerlo. Es que no podía. Estabamos jugando con fuego y se me estaba cayendo el mundo. ¿Cuándo pasó tanto tiempo? Me encontraba absorbida por algo que amaba con pasión. ¿Cuando aprendí a querer tanto? Y no dejaba de caer. ¿Cuándo me entregué completamente? La soledad me trazaba extraños laberintos, que no sería capaz de decifrar. Alguien una vez me dijo que no valía perder el tiempo en intentar cambiar el mundo, bastaba con evitar que el mundo lo cambiase a uno. ¿Pero por qué? El mundo nunca había estado tan lejos ¿Por qué no puedo volver a ser como antes? En lo único que podía pensar era en la vuelta. Se baja, me ve, y me saluda con los ojos. Corre, corro, me abraza como si nunca me hubiera tenido. Respiramos con naturalidad. Todo volvería a ser como antes? Que nada sea diferente, que todo sea igual. Era lo único que le pedía al mundo. Todo me parecía más frío que el hielo. En la vida real, a diferencia de la ficcion, nada es lo que parece.
No expectations, no disappointments
No hay comentarios:
Publicar un comentario