sábado 17 de septiembre de 2011

Bruja

Apenas está amaneciendo, llueve. Ayer murió la abuela. El cielo está cubierto de nubes negras que no permiten ni siquiera distinguir la hora. María está acostada en su sillón. Tiene diecisiete años, un par de libros, y una manta. María lee poco, apenas toca el piano. Quisiera algo, no sabe qué. Quisiera no tener miedo, evadirse. Quisiera escapar a un lugar desconocido. Conocer gente. Imagina personajs nuevos, los visualiza en su mente: les pone cara, les crea cuerpo, personalidad. Se convence de que esa gente no la conoce y no la juzga. Su imaginación la lleva hacia otro lugar. Piensa que en ese lugar puede empezar desde cero su vida. Pero su razón le dice que mientras se lleve a sí misma, llevará consigo ese miedo que ahogará su felicidad en todas partes. Día a día tiene ese sentimiento, y siempre el resultado es el mismo. Se sienta en el sillón verde, se tapa completamente con mil frazadas de lana. Seis, siete libros reposan sobre la mesita de madera parece esstar al lado suyo, libros que día a día esperan ser leídos.
María está aburrida, y se dispone a leer algún libro. De repente, su mente se pone en blanco; empieza a crear su propio mundo, lleno de mil pequeños deseos, de los caprichos minuciosamente destruidos de su infania. Ahora que ella puede, que lo puede todo. Ser la dueña del mundo, de su mundo, pero el miedo y la timidez le cierran la garganta.

sábado 30 de julio de 2011

Ojos dulces no mires a nadie mas

Mi corazón ya le pertenecía. Mi única luz de esperanza sería poder olvidar tan sólo diez días. Mi cabeza no dejaba de murmurarme que sería una aventura, un juego, nada más. Pero yo no llegaba a creerlo. Es que no podía. Estabamos jugando con fuego y se me estaba cayendo el mundo. ¿Cuándo pasó tanto tiempo? Me encontraba absorbida por algo que amaba con pasión. ¿Cuando aprendí a querer tanto? Y no dejaba de caer. ¿Cuándo me entregué completamente? La soledad me trazaba extraños laberintos, que no sería capaz de decifrar. Alguien una vez me dijo que no valía perder el tiempo en intentar cambiar el mundo, bastaba con evitar que el mundo lo cambiase a uno. ¿Pero por qué? El mundo nunca había estado tan lejos ¿Por qué no puedo volver a ser como antes? En lo único que podía pensar era en la vuelta. Se baja, me ve, y me saluda con los ojos. Corre, corro, me abraza como si nunca me hubiera tenido. Respiramos con naturalidad. Todo volvería a ser como antes? Que nada sea diferente, que todo sea igual. Era lo único que le pedía al mundo. Todo me parecía más frío que el hielo. En la vida real, a diferencia de la ficcion, nada es lo que parece.

No expectations, no disappointments

sábado 11 de diciembre de 2010

enloquecer con vos

Te amo. En serio, te amo. Mi mundo se paró por un segundo. Lo abracé tan fuerte que sentí que lo iba a exprimir. En ese lapso tan eterno, tan intenso, y efímero al mismo tiempo, mi mente repetía sus palabras. Te amo. Mi corazón no parecía lo suficientemente apto como para recibir tantas nuevas sensaciones en una milésima de segundo. No estaba realmente acostumbrado a tanto ritmo cardíaco. En serio, te amo. Esas palabras resonaron en su cabeza toda la noche. Mi capacidad de sorpresa, entonces, llegó a límites inalcanzables. Esta vez te quiero pedir que no te vayas, que disfrutes tu vida cerca de mí, muy cerca. Que te quedes conmigo, para siempre. Dame paz. Te pido amor, mucho y del mejor, del que vos me sabés dar. No me dejes como soy, cambiame. Haceme tuya. Cambiame, haceme la mujer más perfecta para vos. No me dejes así de monótona. No me dejes.

domingo 28 de noviembre de 2010

i promise not to promise

No creo en los juramentos o en las promesas. Todo es una mentira. Todo se basa en una mentira que contiene raciones verdaderas de lo que en realidad sucedió, o es una verdad con mentiras ocultas, indescifrables mismo para quien las creó.

La verdad, puede ser la verdadera, la que sucedió, sucede, o va a suceder. Puede ser una mentira, totalmente alejada de lo verdaderamente certero. Puede ser una mentira disfrazada de verdad, en la que acuerdes que esa mentira en realidad sea la verdad, tu verdad, pero que en realidad es pura y estrictamente una gran mentira. Una mentira que jurás y perjurás que es “la” verdad, y finalmente te engañás, y llegás vos mismo a creertelo. Por eso mismo, jurar? Un juramento crea ilusión, estimula la mentira, amenaza con la verdad. Pero, ¿cuál verdad? La mentira con verdades? La verdad que es mentira? La que verdaderamente sucedió? o la que nosotros nos hacemos creer?

Todo es una gran mentira. Todo.

Menos vos

lunes 19 de julio de 2010

Es de tarde, llueve. Vivir es triste en una casa sola. Paula lee poco, apenas toca el piano. Quisiera algo, no sabe qué. Quisiera no tener miedo, evadirse. Piensa en Buenos Aires; acaso en Buenos Aires donde no la conocen. Acaso en Buenos Aires. Pero su razón le dice que mientras se lleve a sí misma consigo el miedo ahogará su felicidad en toads partes. Quedarse, entonces, y ser pasablemente dichosa. Crearse una dicha hogareña, envolverse en el cumplimiento de mil pequeños deseos, de los caprichos minuciosamente destruidos en su infancia y su juventud. Ahora que ella puede, que lo puede todo. Dueña del mundo si solo se animara a...
Pero el miedo y la timidez le cierran la garganta.

lunes 5 de julio de 2010

be anything but obvious

Todo era distinto de lo que debería ser. No puedo. En vez de seguirse mintiendo, había preferido seguir adelante e intentar otra cosa completamente distinta. Pero no puedo. Arrancó un pétalo de una de las cuarenta rosas blancas que había sobre la cama. A pesar de lo me obligaba a hacer no podía. Arrancó el segundo. No. El tercero. Es que no puedo. Otro más. No puedo dejarlo. Es demasiado. Le saqué la flor de la mano, y al instante agarró otra. Ambas nos quedamos en silencio. Ese silencio me estaba matando. Sin querer, estaba rechazando todo lo que le decían terceros y lo sabía. Pero lo esquivaba, necesitaba vivir en su propia realidad alucinógena, en la que nadie la moleste y pudiera obtener lo que quisiera y en el momento que quisiera. Poco a poco sus piernas desaparecían en pétalos de rosas blancas. No doy más, siento que esta situación me supera cada vez más. El lenguaje era el aspecto más violento de la locura. No hace falta estar muy cuerdo por acá, le dije y arrancó otro pétalo. Nos quedamos de nuevo en un largo silencio las dos. Largó una carcajada. No entendía bien por qué se reía, pero de esa manera asumía las razones que la hacían cambiar el color de todo. Y así tener una visión un poco más optimista. Tarada, me dijo con los ojos un tanto mojados. A pesar de sus insultos, me quedé cerca. Lo bastante cerca para seguirla, lo bastante alejada para no ser descubierta. Suspiró, se tapó la cara y se quedo en silencio. La puta madre. Bipolar. Seguramente indecisa, además, pero más una amenaza para sí misma que para los demás. Ese llanto le arrancó la sonrisa de la boca. Soy así y no voy a poder cambiar. No podrías ser quien soy. Necesitaba saber no solo quién era, sino qué era lo que le pasaba. Ay no sé. No sé qué me pasa. Había sobrepasado su límite, necesitaba mandar todo un poquito a la mierda y así poder recuperarse. Absolutamente todo. Es que no puedo, es demasiado. Ella lo quería todo. Todo lo que sus sentidos puedan alcanzar en un instante. Un preciso instante. Un instante que podía ser tanto efímero como interminable.

sábado 27 de marzo de 2010

subrayar la realidad

Necesitaba ordenar mis inmediatas intuiciones, identificarlas y hacerlas sentimiento. Desde ya, sabía lo que quería pero eso mismo que quería me impulsaba a correr, a marcharme, a cambiar de vida, llamarme a mí misma estúpida porque había caído una vez más, en eso que siempre trataba de esquivar. Pero esta vez no tenía la sensación de estar llegando a la misma clase de final, esta vez el miedo que sentía era distinto. Esta vez el miedo no era por mí, era por él. Ese miedo egoísta que asumía que nadie iba a hacerme mal me frustró. Me cansé y tuve que ceder. Dejar de simular que todo me chupaba un huevo, dejar de tomar con pinzas a todo el que se me acercara, dejar de aparentar ese egoísmo. Mientras yo me atolondraba, él aceptaba, aparentemente, lo que le decía; mientras yo me mentía, mientras me disfrazaba de fría, él comprendía la verdad subyacente. Tengo miedo por lo que pueda llegar a hacer, te tengo miedo, me tengo miedo, y tengo miedo por vos. Pero no por mí, esta vez no, porque esta vez sí me hace bien. Y no quiero asustarte, pero te quiero, esta vez no quiero mentirme, en serio te quiero.

lunes 8 de febrero de 2010

emboscada del amor

Ahora no sabrá que decir, se quedará mudo, me dará un beso al que responderé con frialdad, sí, ahora cometerá un error. En unos pocos meses estará tratando de olvidarme y de redefinirse, evitándome y usando esa típica indiferencia que tanto me enerva. Y así me absorberá hasta llegar a ese matiz de indecisión al que llego en algún momento de toda “relación”. Ahora soy imprevisible, inestable. Una combinación peligrosa. Quería recuperar el control sobre algo parecido a la vida que esperaba vivir, una vida convencional, normal a mi propio modo. Todo parecía haber llegado a su punto crítico. Y ya era hora de tachar otro nombre, uno más, uno menos; y de alcanzar el teléfono para llamar a cualquier persona que te conozca algo más.

Emboscada del amor? Preferiría llamarlo pruébame y tírame

miércoles 20 de enero de 2010


(ni tú misma puedes mandar en tu corazón)

domingo 3 de enero de 2010

punto y aparte

¿Quién hubiera pensado que la cosa iba a terminar así una vez más? ¿Por qué no puede entender que yo hablo sin motivo, sin significado? ¿Por qué tardaba tanto en dejar de provocarlo si no me había provocado absolutamente anda? ¿Por qué no me iba, para simplemente dejarte en paz, solo, sí, pero en paz? Y otra vez doña necesidad se equivocó, y esta vez no pudo pararlo.
A cada irregularidad le correspondía un por qué, pero por qué? ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué no habla? Como siempre, ese nada se transformó en algo que era más que algo.
Llevaba intacto su ser y lo entregaba así para que lo moldeen. No era alguien, sino que se dejaba ser.
Y otra vez doña necesidad se equivocó. Lo hizo girar, girar, girar, dar tantas vueltas hasta enloquecerse, marearse, sin saber para donde correr. Correr. Salir corriendo y esconderse. Salí de ahí, salí. Te conozco. Y por fin la arrastró. El no lo quería creer pero era cierto. La arrastró, la dejó ahí, sola. Y preguntando, preguntando, preguntando.

puppet

Me lo habían advertido, me habian dicho que me convenía quedarme inmóvil, quieta, quedarme donde estaba para que nadie me hiciera mal. Por lo tanto hice todo lo contrario; necesitaba un poco de calor, necesitaba más, más libertad, necesitaba arrancar todo todo. Y salí. Caí, rodé y rebolqué por la realidad. Asustada, volví. Pedí poder, pedí movimiento para frenar el ritmo de esa realidad en la que ahora estaba metida. Pero no me dieron nada de lo que pedí. Quise volver a vivir como antes, en mis sueños, en un mundo completamente diferente, un mundo casi subjetivo que se alejaba completamente de toda la mierda. Y justo cuando estaba segura de esa decisión, me di cuenta que yo ya era objeto de la realidad. No había vuelta atrás. No la había. Pertenecía a ese puto sistema. Pedí una fórmula para desaparecer, y arrancarme completamente de la historia. Pero tampoco me dieron nada de eso, ni siquiera como regalo. Así que me frustré, pedí tiempo, tiempo para respirar y entendí que soy una marioneta, un simple títere de toda esta mierda.




martes 29 de diciembre de 2009



lanzá los dados


Salí afuera, sentate en un banco, tomá el café despacio y admirá el tiempo. Y, si, por casualidad ves al chico en cuestión, ignoralo. Y si el quiere hablar, alejate. Busca otro banco. Pensa que el verano te espera. Siempre hay posibilidades de que las cosas mejoren e incluso cambien su rumbo. Solo tenes que encontrarlas.

domingo 20 de diciembre de 2009

aceptá la locura

creá el delirio

establece la duda

alimenta la paranoia